Tener una piscina en casa parece que solo supone ventajas: refrescarse siempre que apetezca, relajarse al volver del trabajo. Pero el mantenimiento puede acabar siendo un problema, y para resolverlo está la domótica.
Mantenimiento automático
La idea de una piscina inteligente es que el mantenimiento sea lo más automático posible o, si no, que pueda hacerlo y controlarlo todo cómodamente desde el móvil.
El filtrado del agua se hace solo, las veces necesarias en función de la temperatura del agua. La piscina se llena automáticamente si el nivel baja demasiado, y el pH se controla sin intervención. Además, puede consultar todos los datos desde el móvil cuando quiera, esté donde esté.
Menos consumo, más vida útil
La domótica ayuda a reducir el consumo de energía y de agua, y alarga la vida útil de los equipos porque avisa de cualquier problema. Tener una piscina domotizada está hoy al alcance de todos.
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